Liga III
El organismo lupino ya no contamina mis dominios. Sus restos han sido descompuestos, redistribuidos y neutralizados. Las paredes han sido purgadas. Los glifos, restaurados. La simetría ha vuelto.
Los asaltantes restantes disminuyen. Muchos caen sin comprender qué los destruye; otros retroceden, emitiendo patrones biológicos asociados al miedo. No importa. Todos forman parte del mismo residuo que debe limpiarse.
Persisten dos anomalías. Los aeldari… molestos. Demasiado rápidos. No se desplazan, se anticipan. Cuando mis Trepatumbas ajustan vectores, ya han abandonado el área. Irritante.
Los humanos corrompidos no se mueven así. No hay velocidad excesiva. No hay agilidad. Simplemente… dejan de estar. Mis lecturas se vacían, como si la realidad olvidara su presencia durante fracciones de ciclo. Camuflaje empírico. Desaparecen y reaparecen más abajo.
Ambos grupos avanzan y se aproximan a los niveles inferiores. Recalculando… Superponiendo trayectorias... Ahí está, un punto común. Una intersección que ninguno debería conocer. ¿Cómo lo saben? ¿Quién los guía? No importa. Que se encuentren y se destruyan mutuamente. Dos errores anulándose mutuamente. Aceptable.
Ajustando los nodos de obeliscos para cerrar rutas secundarias… ¿Qué es eso? No viene de la superficie o de los intrusos. Surge desde abajo, mucho más abajo. No hay protocolos dinásticos activándose. Esto no es noble. He verificado cada cripta. Cada sello. Cada cámara de estasis. Mis señores duermen. Si algo hubiese fallado, yo lo sabría. Yo soy el sistema que detecta fallos. Esto no es… correcto. Imposible, las lecturas no concuerdan. Hipótesis inaceptable. Rechazada. La prioridad son los intrusos.
Los aeldari y los corrompidos están demasiado cerca de lo prohibido. No deben ver los estratos inferiores. No deben encontrar lo que no les pertenece. Convocando Macrocitos. Reconfigurando corredores. Reduciendo opciones. Forzando convergencia.
Después… después se investigará la anomalía. Todo tiene una causa. Todo fallo puede corregirse.
Somneft ha permanecido intacto durante eones. No será ahora cuando el orden se quiebre.